Una de las mejores cosas de las cuales uno puede disfrutar en un cambio de año, es observar cierta liberación de los medios en una multiplicidad de dimensiones mayor de la que podría creerse; es pues cuando uno bien puede abandonar la televisión de un modo más decidido que en cualquier otra época del año, a sabiendas que seguramente no valdrá la pena el enlatado basura que emitirán por H-gésima vez. Así mismo uno puede distanciarse de los noticieros con más valor (salvo se haya perdido también la capacidad de síntesis y sea necesario no perderse los “resúmenes” del año).
Consideraciones como éstas (y otras de naturaleza un poco más personal) me llevaron a explorar lo que puede uno encontrar en la radio hoy…sabemos que esa radio que por tradición (y a veces también por imposición) hemos escuchado también se hallaba de vacaciones, por lo que esos que somos abiertamente amigos de la radio nos podíamos también dar por liberados de aquellos maquiavélicos marionetistas en que se han convertido los líderes de opinión (o eso que de un tiempo acá ha sido dado en denominarse como speakers), pretendiendo armar nuestra opinión combinando el retraso de noticias, el ocultamiento de otras, la persistencia en el enfoque de algunas, la imposición a nuestros oídos de los “invitados especiales” de siempre, y todo en un tono de fruslería de actualidad con la que pretenden imprimirle un toque “moderno” a sus emisiones diarias y semanales…tal y como lo hacen ahora algunos periódicos…